BIENVENIDOS AL LLÁMAME LOLA (discurso de inauguración)

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Bienvenidos al Llámame Lola. Esta noche es muy especial para todos los componentes de este proyecto. Esta noche hay una presentación oficial, no sabría a ciencia cierta si de un nuevo local o de una mujer muy especial. Estoy seguro que más de uno se habrá preguntado por qué le hemos puesto Llámame Lola. Si es un nombre casual o si tiene un porqué.

Efectivamente, este nombre tiene un porqué.

Me imagino que diciendo esto alguien pensará enseguida: ¡Uy! ¿Llámame Lola? Pues,  está claro, es la canción favorita de alguno de los tres. A quien piense esto le contestaré que el Llámame Lola tiene algo de la canción de Pastora, porque a Lola no le gustaba que le llamasen Dolores. Pero no os equivoquéis, también tiene algo de la Lola de Café Quijano:

“Se llama Lola y tiene historia,
aunque más que historia sea un poema.”

Pero no acaba aquí la cosa, Lola también tiene alguna cosa de la Flaca de Jarabe de Palo. No porque sea “coral negro de la Habana”. ¡No! No os confundáis, es porque: “la flaca duerme de día” y “cuando cae la noche baja a bailar a la tasca”. Aunque también tienen razón los Brincos sobre Lola cuando decían: : “Tú eres la única Lola” y puede que fuera la única porque como cantaban The Kinks:

“Girls will be boys and boys will be girls”

SEISCIENTOS-COCHE-SIN-FONFO-BAJA-WEB

Incluso, mirad lo que os digo, el Llámame Lola tiene también algo de dos canciones de M-Clan como son Vuelve y Carolina. “Y hasta aquí puedo leer”, como diría Mayra Gómez Kemp.

Del mismo modo que en todas estas canciones hay un poco de Lola, también hay un poco de ella (o, más bien, mucho) en este proyecto. Si Lola fuera un bar sería, sin duda, este local. Un local moderno, cosmopolita, con una clara vocación innovadora. Pero no solo eso, el concepto de hostelería que vamos a trabajar aquí tiene mucho de la personalidad de Lola. Porque con Lola sabes cuándo quedas, pero nunca cuándo llegarás a casa. El Llámame Lola parte de esa misma base: aquí puedes venir con los amigos a media tarde y hacerte unas cervecitas, ir haciendo boca tomando un aperitivo, y, cerveza tras cerveza, encontrarte a las once y media con una luz tenue, un cubata en la mano y buena música sonando de fondo. Hasta que llegue la hora del cierre donde le pedirás al barman que no lo haga, ya que no querrás irte de aquí. La LOLA te LÍA. Con ella el tiempo pasa volando. A todo esto hay que añadir otra característica que tienen en común Lola y el Llámame Lola: ambos tienen la comunicación como seña de identidad. Lola es divertida, comunicativa, empática, le gusta compartir… El Llámame Lola evoca comunicación desde su nombre, “llámame” es un apelativo, aunque también tiene una función fática o de contacto para establecer la comunicación y, en este sentido, hemos trabajado la imagen corporativa que es un disco de marcar de los antiguos teléfonos. Además, el mismo local está pensado para compartir e interactuar: tenemos el local lleno de barras largas en las que es inevitable encontrarse gente conocida o, por qué no, entablar una conversación con gente nueva, desembarazándose del tedioso aislamiento que produce una mesa.

Lola Gramófonomenos peso

En fin, supongo que con todo lo que os estoy contando, os podéis hacer una ligera idea de quién puede ser Lola. Aunque no os he dicho en ningún momento quién o qué es, si es una Lola que tiene que ver con uno u otro de nosotros tres. En realidad, os tengo que confesar una cosa, Lola es plural. Puede ser que todos tengamos una Lola especial a nuestro lado que nos haga sonreír y olvidar la cruda realidad y cruel actualidad. Pero yo iría más lejos. Es muy probable que todos tengamos una Lola en nuestro interior.

Para concluir, únicamente apuntar que otra característica innovadora del Llámame Lola es que evoluciona el concepto de bar-librería y lo lleva hasta el extremo. Ahora ya no hablamos de bar-librería, sino de bar como libro, el Llámame Lola es literatura. Y no voy a desvelaros más, prefiero ir contándooslo poco a poco. Y es que muchos no lo sabrán, pero desciendo de un largo linaje de comediantes y titiriteros, una estirpe de buscavidas que llega hasta la Edad Media, donde algunos de mis antepasados eran juglares; gente que iba de pueblo en pueblo contando las hazañas de héroes de la época para ganarse la vida. Hoy el oficio ha evolucionado y se ha reinventado. Hoy, el juglar del siglo XXI está detrás de la barra sirviéndoos, distrayéndoos y escuchándoos. Este juglar del siglo XXI estará a vuestra disposición para contaros: por qué este nombre, quién es Lola y cuáles han sido sus gestas. Sólo espero que esta nueva heroína os enganche, pero sin efectos nocivos para la salud, sólo con el beneficioso efecto de alegrar vuestra existencia.

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